miércoles, 24 de octubre de 2012

Entrevista a Pierre Swiggers

Inauguramos en Intrahistoriografía una nueva sección dedicada a entrevistas con historiógrafos de la lingüística con esta entrevista realizada al profesor Pierre Swiggers, como ya anunciamos en una entrada anterior.


Pierre Swiggers, catedrático en la Universidad Católica de Lovaina, es, sin lugar a dudas, una de las máximas autoridades en el campo de la historiografía lingüística. Desde finales de la década de los 70 ha investigado sobre diversas tradiciones lingüísticas, desde la Antigüedad hasta el siglo XX, con especial atención en estos últimos años a los problemas de la terminología lingüística o de la clasificación de las categorías gramaticales. Entre sus trabajos merecen una mención especial aquellos dedicados a la metodología y la epistemología de la historiografía lingüística, de obligada lectura para todo aquel que se interese por este campo de investigación.

Precisamente, como complemento a la entrevista, ofrecemos a nuestros lectores una selección de las publicaciones de Pierre Swiggers en el campo de la historiografía lingüística, en la que se incluyen sus trabajos sobre metodología y epistemología de la historiografía lingüística. El documento puede descargarse en formato PDF.

Nuestro encuentro con el profesor Swiggers tuvo lugar el pasado 11 de octubre en Vitoria, adonde acudió con motivo del III Congreso de la Cátedra Luis Michelena para impartir una conferencia invitada con el título “Aspectos del desarrollo de la lingüística histórica en los siglos XIX y XX”. Hemos de destacar su amabilidad y excelente disposición hacia la entrevista, por lo que aprovechamos estas líneas para agradecérselo muy sinceramente.

Sin título
© Ges-USP [Fotografía tomada por Bruna Paola Zerbinatti, USP-São Paulo] 

1. ¿Cómo y cuándo surgió su interés por la historiografía lingüística?

Pierre Swiggers: Tengo que empezar por decir que ya de joven tenía un gran interés en la historia, un interés que se extiende desde la historia local a la historia mundial, con particular atención a la historia de las ideas. Durante mis estudios universitarios, cuando hice Filología Románica y Filología Oriental, empecé en el tercer año de mis estudios con un diploma especial en Filosofía (se llamaba entonces “bachillerato especial” y, para el ciclo superior, “licenciatura especial”), y escogí muchas asignaturas de historia de la filosofía, filosofía del lenguaje, epistemología e historia de las ciencias. Y justo en el tercer año de mis estudios en Filología Románica, tuvimos un curso sobre la Gramática general y razonada de Port-Royal, y aproveché para leer el libro de Chomsky sobre la lingüística cartesiana (Cartesian Linguistics, 1966), y los libros de Foucault, Les mots et les choses (1966) y L’archéologie du savoir (1969); el propio Foucault había escrito una introducción a una reedición moderna de la gramática de Port-Royal. En retrospectiva, creo que ese fue un momento clave en mi educación. Después hice mi tesis doctoral sobre las ideas lingüísticas en la Encyclopédie de Diderot y d’Alembert: me interesaban mucho los aspectos de teorización lingüística y su relación con ideas filosóficas de aquella época. Leí la tesis a finales de 1981, y una versión reducida y revisada salió a la luz en 1984.

Así, diría que el momento decisivo fue justamente el curso sobre Port-Royal impartido por un profesor de gramática francesa y su historia, el prof. Frans-Jozef Mertens; fue él quien después dirigió mi tesis, junto a un profesor de la Universidad de Aix-en-Provence, el prof. Jean Stéfanini. Pero tengo que decir que también recuerdo con mucha gratitud los cursos de lingüística general, de lingüística histórica, así como cursos de gramática de varias lenguas (románicas, clásicas, y orientales) que tomé durante mis estudios de filología.

2. ¿De cuál de sus trabajos se siente particularmente orgulloso?

Prefiero no utilizar el término “orgulloso”. Diría que todavía tengo un sentimiento de “afección” particular con respecto a mis primeros trabajos, porque analizan un periodo que me interesaba (y sigue interesándome) mucho, el siglo XVIII, pero es sobre todo un sentimiento de apego porque fueron mis primeros trabajos. Los trabajos en los cuales he puesto, creo, más energía “reflexiva” son los de metodología y epistemología de la historiografía lingüística; en este campo me han sido de gran ayuda los cursos de filosofía analítica, de lógica, de historia de la ciencias en el bachillerato y la licenciatura de Filosofía. También he publicado estudios en lingüística descriptiva, un campo que sigue gustándome. En conclusión, con respecto a la historiografía lingüística, diría que a los trabajos sobre la lingüística del siglo XVIII, y más en general sobre la historia de la gramática francesa entre el siglo XV y el siglo XX, y a los trabajos de metodología de la historiografía lingüística, les tengo mucho “cariño”.

3. ¿Qué piensa ahora al leer sus primeros trabajos sobre historiografía lingüística?

Hay algunos trabajos que a mi parecer podrían, o deberían, ser revisados, porque ahora tengo otras ideas acerca de algunos asuntos. Además, con la edad se adquiere cierta madurez “cognitiva”, y es así que no sacaría siempre las mismas conclusiones que las que saqué en algunos trabajos anteriores. También la documentación que se conoce y que se manipula sigue creciendo, y es otro factor para decir que hay cosas que ahora no pondría de la misma manera. En cierto modo, diría que la mayoría de las cosas que publiqué, si tuviera que revisarlas, lo haría; pero, por supuesto, no hay tiempo para todo esto, y tampoco se trata de una cuestión de “necesidad”. Hay también trabajos que no necesitarían tanta revisión, por ejemplo muchos trabajos sobre la historia de la gramática francesa en los siglos XVI, XVII y XVIII, porque ya se basaron sobre una amplísima documentación, y desde el punto de vista de la base material no habría que añadir mucho que sea esencial. Pero para otros trabajos sí, mi perspectiva metodológica ha cambiado o, sobre todo, se ha afinado. Y, en general, lo de “afinar” y “matizar” ideas se aplica a cualquier tipo de publicación: quedarse simplemente con lo que se ha escrito hace tiempo no creo que sea una buena actitud.

4. Desgraciadamente, a juicio de los datos que nos llegan de los últimos congresos organizados por la AJIHLE (Asociación de Jóvenes Investigadores de Historiografía e Historia de la Lengua Española), parece que la historiografía lingüística ha perdido adeptos entre los jóvenes investigadores, ¿A qué cree que puede deberse? ¿Cómo animaría a esos jóvenes a acercarse a la historiografía lingüística?

Primero habría que comprobar si dentro de algunos años este proceso se habrá confirmado como evolución o si habrá sido algo pasajero. Si, efectivamente, hay una pérdida de interés en la historiografía lingüística, habría que buscar una explicación, por un lado, en los programas universitarios, si, por ejemplo, en lo que se refiere a la historia de la lingüística (gramática, lexicografía) se proponen asignaturas que son menos atractivas o que piden demasiado trabajo a los estudiantes; por otro lado, habría que buscar una explicación en las posibilidades que se ofrecen para los estudios doctorales. Lo que seguro podría tener un papel es que muy a menudo los que hacen el doctorado empiezan por trabajar en proyectos, y no creo que los proyectos de investigación de historiografía sean los que consiguen obtener fácilmente una financiación. Ahora bien, otro factor podría ser el hecho de que, justamente para este tipo de investigación histórica, ya sea historia de la lengua o historiografía lingüística, se necesita cierta madurez y un interés profundo por la historia, y habría que ver si, por ejemplo, una falta general de preparación y de sensibilidad histórica no sería un factor. Pero, repito, lo importante es mirar dentro de tres o cuatro años para ver si, efectivamente, se trata de una evolución real.

5. ¿Qué consejos daría a un estudiante recién graduado que decida investigar en el campo de la historiografía lingüística?

Pues, primero, formarse como lingüista, asegurarse de que se tiene una base sólida, en varias disciplinas de la lingüística: lingüística general, gramática descriptiva, gramática histórica, lexicología y lexicografía. También creo que, por ejemplo, en el campo de la historia de la lingüística o de la gramática, es necesaria una formación —por lo menos una base de educación— en lingüística aplicada. Después, asegurarse de que se tiene una formación bastante amplia con una perspectiva histórica y epistemológica; para eso, vendría bien seguir clases y leer mucho sobre historia, historia de las ideas, filosofía y filosofía del lenguaje. Tras todo esto, trabajar, trabajar mucho. Es un consejo muy sencillo, pero importante: una vez que se empieza a hacer un doctorado o a trabajar en un proyecto, lo más importante es trabajar mucho, reunir mucha documentación y meterse a reflexionar sobre metodología general y sobre los problemas teóricos que la documentación puede plantear.

6. ¿Por qué merece la pena investigar la historia de la lingüística?

Mi respuesta puede parecer una apología pro domo, porque creo que, por ejemplo, un lingüista “descriptivista” o alguien que trabaja en lingüística aplicada no daría la misma respuesta. Ahora, desde mi punto de vista, la historia de la lingüística y la reflexión sobre la historia de la lingüística contribuyen de manera fundamental a entender mejor de qué trata la lingüística; ayuda también —creo que es importante para cada uno/una— a situarse como lingüista, como persona que hace su carrera en los estudios lingüísticos. Y, más allá de entender mejor la lingüística, creo que la reflexión sobre materiales y sobre la historia de la lingüística permite hacerse una idea adecuada de una parte muy importante de la historia de las ideas, de la historia de la cultura, ya sea la historia de las ideas en España o a nivel más internacional, historia de las ideas lingüísticas en Europa. Eso es, también, un valor muy importante.

7. ¿Qué falta por investigar?

Quedan muchísimas cosas por investigar. Si se habla en términos de periodos, yo diría que, con respecto a Europa Occidental, la documentación medieval es la que necesita más trabajos, para poner a disposición de los historiadores los textos en una edición crítica, quizás con traducción, cuando se trata de un texto en latín. Si es la Edad Media el periodo que necesita más atención, para cualquier otro periodo quedan numerosos autores que merecen y necesitan un estudio pormenorizado, un tipo de estudio monográfico. Es, justamente, la documentación que se ha acumulado y que sigue creciendo para cada periodo la que puede ayudar a hacerse una mejor idea de la evolución de las ideas lingüísticas.

8. Usted ha publicado últimamente algunos trabajos metodológicos sobre la historia de las disciplinas lingüísticas y la gramática escolar, campo especialmente desatendido para España desde la Historia de la Educación, la Didáctica de la Lengua y la historiografía lingüística. En los tiempos que corren ¿cree que hay que dedicar tiempo y esfuerzo a este tema en apariencia “menor”?

Justamente, para mí no es un campo o un tema “menor”, porque ya desde el punto de vista cuantitativo se puede decir que la mayoría de los textos gramaticales y léxicos que se publicaron desde la Edad Media hasta el siglo XIX —es verdad que las cosas cambian en el siglo XIX— son trabajos con un objetivo didáctico. Por tanto, seguro que la lexicografía, la lexicología o la gramática de lo que se llama los “Tiempos modernos” no son géneros menores. No lo son desde el punto de vista cuantitativo, ni tampoco desde el punto de vista cualitativo, es decir a nivel del contenido, porque muy a menudo en estos textos se hallan reflexiones muy interesantes sobre estructuras diferentes entre lenguas; hay reflexiones interesantes sobre la manera de enseñar una lengua; hay, por ejemplo, muchísimos manuales de los siglos pasados para el aprendizaje de una lengua moderna que contienen reflexiones sobre la metodología de la enseñanza, los contrastes entre lenguas modernas. Desafortunadamente, se observa que muy a menudo algunas disciplinas en el campo de la lingüística no dedican mucha atención o no conceden mucha importancia a este tipo de publicaciones, y no se interesan mucho por su historia. Personalmente, yo lo siento, porque también los que trabajan ahora en lingüística aplicada o los que imparten un curso de historia de la lengua sacarían mucho provecho al incluir en su visión trabajos de los siglos XVI, XVII y XVIII sobre metodología de la enseñanza, o simplemente los diccionarios, las gramáticas y manuales de lenguas, que aunque tenían una función primeramente didáctica muy a menudo contienen reflexiones interesantes, ya sea a nivel descriptivo, contrastivo, tipológico o metodológico.

9. ¿Cómo valoraría el interés de la comunidad de lingüistas por la historiografía lingüística y por la historia de la lingüística en general? ¿Cree que es un campo conocido y apreciado por los lingüistas que no lo cultivan?

La respuesta tiene que ser bastante matizada, porque es algo que se presenta de manera muy diferente según los países. Por ejemplo, me parece que en España, por lo menos en los últimos quince años, hay bastante interés (aunque podría ser mayor) por la historiografía lingüística. En otros países todavía se nota cierto desprecio por la historiografía lingüística o la historia de la lingüística. Esto se aplica a los Estados Unidos: es verdad que allí en muchos de los programas universitarios hay un curso de introducción a la historia de la lingüística, pero al nivel de los estudios doctorales la historiografía de la lingüística no goza de mucho éxito. En general, los lingüistas con visión “modelizante”, con una visión típicamente teorizante, no tienen mucho interés en la historiografía de la lingüística. Parece más prestigioso hacerse inventor de un nuevo modelo o de un nuevo principio explicativo. Creo que esta actitud habría que corregirla o revisarla y enseñar que, justamente, antes de proponerse como “nuevo teorizador” en lingüística, habría que familiarizarse con el pasado de la lingüística. Y eso aportaría también una lección de humildad, creo.

10. Antes nos ha señalado que en la formación del investigador de historiografía lingüística es necesario que conozca varias parcelas de la lingüística, pero ¿cree que además debe cultivar algún otro campo de lo lingüístico? ¿Es conveniente que lo cultive o no lo estima necesario?

En mi opinión, el historiógrafo/la historiógrafa de la lingüística obtendría mucho provecho de trabajar también en uno u otro campo de la lingüística, ya sea lingüística descriptiva, ya sea tipología lingüística, ya sea lingüística comparativa o lingüística histórica. Esto siempre ayuda a entender mejor los problemas que se plantean en un campo particular de la lingüística, así como a entender mejor, a apreciar y, tal vez, criticar, las soluciones que se han propuesto a lo largo de la historia.

11. ¿Cree que es posible una historia de la lengua sin historiografía lingüística? ¿Y una historiografía lingüística sin historia de la lengua? (pregunta enviada por Lola Pons)

En principio, diría que sí, que sí es posible, que se puede hacer una historia de la lengua sin tener en cuenta la historiografía lingüística y, al revés, también hacer historiografía lingüística sin historia de la lengua: tenemos como prueba varios manuales de historia de la lengua, y, al revés, de historiografía lingüística. Pero, la cuestión fundamental es ¿no se pierde así cierta profundidad, cierta madurez y cierta validez de lo que se hace y de las conclusiones a las que se llega? Me parece que una historia de la lengua puede sacar mucho provecho de investigar también la historia de las ideas lingüísticas del periodo sobre el cual se trabaja y, al revés, creo que una historiografía de la lingüística, ya sea sobre la Edad Media o sobre el siglo XVI o el siglo XIX, sacaría mucho provecho de tener como base, como trasfondo, un conocimiento sólido de la historia de la lengua o, mejor dicho, de la “historia de lenguas”, porque en varios casos los textos que son nuestras fuentes para la historiografía lingüística se ocupan de varias lenguas. Entonces: mejor informarse de lo que se ha hecho “en el otro campo”. Por supuesto, hay periodos para los que es particularmente importante conocer bien “el otro lado”: es el caso, por ejemplo, de periodos en los que la producción lingüística ha tenido un impacto muy fuerte en la historia de la lengua.

12. En nuestro blog vamos a inaugurar una sección titulada “Este mes hablamos de...” en la que nos ocuparemos de explorar la biografía, la producción y las aportaciones de un autor de nuestra tradición de manera monográfica ¿nos sugiere algún candidato?

Supongo que se trata de autores españoles, ¿no?

Sí, en principio, sí. Españoles o hispánicos.

Vale. Pues diría que la tarea quizás más urgente sería presentar a lingüistas de una generación que ahora cumple ochenta o noventa años, porque se trata de un grupo de edad que tiene una “memoria activa” que remonta hasta la primera mitad del siglo XX y, quizás remonta, por lo que ellos o ellas han aprendido de sus maestros, hasta inicios del siglo XX o finales del siglo XIX. De esta manera se adquiere una “longitud retrospectiva” bastante amplia. Es lo que me parece más urgente.

No me refería de la sección de entrevistas, aunque su propuesta es muy interesante y la tendremos en cuenta. La sección “Este mes hablamos de…” es una sección en la que queremos tratar sobre autores antiguos de la tradición hispánica. La idea es hablar un poco de los trabajos que se han hecho acerca de estos autores. Es algo distinto a estas entrevistas: “Este mes hablamos de…” trataría de gramáticos y lexicógrafos antiguos, y de sus trabajos, sobre los trabajos que se han realizado sobre sus obras, sobre la bibliografía, etc. En ese aspecto, ¿algún candidato, alguna persona que cree que debería entrar en esa lista?

Ah, lo entiendo. Pues, hay autores a quienes tengo mucho respeto y mucha simpatía: pienso, por ejemplo, en Bernardo de Aldrete, Martín Sarmiento… Y quedan varios gramáticos españoles interesantes de los siglos XVIII y XIX: Hermosilla me parece una figura muy interesante y no tan estudiada. De todas maneras, hay varios que se pueden y deberían proponerse como tema; esto también depende de intereses específicos (en gramática, en lexicografía, en comparación de lenguas, etc.).

¿Tiene algún autor “favorito”?

¿Un favorito? Pues, como gramático, Hermosilla. Y, para mí, Fray Martín Sarmiento es muy llamativo como figura de investigador lingüístico.

¿Quién cree que es el gran desconocido de la historiografía lingüística en España?

El problema es que muy a menudo se piensa, justamente, en alguien que ya se conoce... Déjame pensar… Un autor que, por lo demás, es muy conocido como lingüista y filólogo, pero que no se ha estudiado mucho desde el punto de vista de la historiografía de la lingüística, es Amado Alonso, y creo que un estudio pormenorizado de su aportación a varios campos de la lingüística y de la filología valdría la pena.

13. Para terminar, le pido un consejo a los autores de este blog para aumentar el número de seguidores.

Una cosa que me parece muy interesante, muy llamativa, es presentar (y así el blog podría hacerse atractivo también a estudiantes, a personas que empiezan los estudios o que están en segundo o tercer año de sus estudios) fotografías de gramáticos, de lingüistas, porque de esta manera los estudiantes se pueden hacer una idea de la “figura” de autores de los que se habla en las clases. También, me parece una cosa muy útil insertar en el blog fichas, con datos biográficos y bibliográficos, que constituirían una especie de “archivo abierto” al cual los seguidores del blog puedan contribuir. Evidentemente, la gestión del blog tiene que ser controlada de una manera centralizada, pero crear un sistema que sea interactivo y que, justamente, proporcione a los seguidores el sentido de participar en una “empresa común” y, además, útil, esto me parece una buena idea.

RG

6 comentarios:

  1. Simplemente me gustaría agradecer al Profesor Swiggers su amabilidad al prestarse a colaborar con Intrahistoriografía y darnos la oportunidad de disfrutar de manera colectiva de su magisterio.

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  2. Interesantísima entrevista.

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  3. Muy interesante, sí; la actividad y producción del Prof. Swiggers es, para todos nosotros, siempre fuente de reflexión y aprendizaje.

    Un comentario, nada más: ¿es posible que la referencia a Amado Alonso sea una errata? En verdad, resulta muy extraño que se mencione que su producción no ha sido estudiada desde el punto de vista de la historiografía lingüística. Perdón por la autoreferencia, pero mi propia tesis doctoral se centra en las ideas lingüísticas de Alonso. Una rápida revisión de la bibliografía, por otra parte, incluye los siguientes trabajos (I/II):

    Barrenechea, Ana María. 1995-1996. “Amado Alonso en el Instituto de Filología de la Argentina”. Cauce. Revista de Filología y su didáctica 18-19. 95-106.
    Barrenechea, Ana María y Élida Lois. 1989. “El exilio y la investigación lingüística en la Argentina”. Cuadernos Hispanoamericanos 473/474. 79-91.
    Blanco, Mercedes Isabel. 1991. Lenguaje e identidad. Actitudes lingüísticas en la Argentina 1800-1960. Bahía Blanca: Universidad Nacional del Sur.
    Bordelois, Ivonne y Di Tullio, Ángela. 2002. “El idioma de los argentinos: cultura y discriminación”. CiberLetras. Revista de crítica literaria y de cultura, N° 6, enero de 2002. Disponible en Internet: http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras.
    Di Tullio, Ángela. 2003. Políticas lingüísticas e inmigración. Buenos Aires: EUDEBA.
    Ennis, Juan. 2008. Decir la lengua. Debates ideológico-lingüísticos en Argentina desde 1837. Frankfurt am Main: Peter Lang.
    Henríquez Salido, M. 1998. “El „uso correcto‟ de la lengua en la Gramática castellana de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña”. Hernández Alonso, César (ed.). Homenaje al profesor Emilio Alarcos García en el centenario de su nacimiento. 1895-1995. Valladolid: Universidad, pp. 309-324.
    Lapesa, Rafael. 1953. “AA”. Hispania XXXVI: 2. 145-147.
    Lapesa, Rafael. 1992a. “Amado Alonso”. El legado cultural de España al siglo XXI. 2. La literatura: clásicos contemporáneos. Barcelona: Colegio Libre de Eméritos, Círculo de Lectores. 297-320.
    Lapesa, Rafael. 1992b. “Mi recuerdo de Amado Alonso”. Hispania Helvética, 4, Estudios de Literatura y Lingüística española en honor de Luis López Molina. Publicaciones de la Sociedad Suiza de Estudios Hispánicos. 321-334.
    Martínez Marín, Juan. 1998. “Amado Alonso y la gramática escolar del español”. Martínez Marín, Juan (coord.). Recordando a Amado Alonso y Salvador Fernández Ramírez. Granada: Universidad de Granada. 39-54.
    Martínez Marín, Juan. 2001. “El español de América en la obra de Amado Alonso”. Estudios de Lingüística 15. 177-186.

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  4. Sigo con la lista (II/II):

    Menéndez, Salvio Martín. 1998. “Las teorías lingüísticas en la Argentina a partir de su desarrollo en el Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas „Doctor Amado Alonso‟”. Ward, Aengus M. et al. (eds.). Actas del XII Congreso Internacional de la Asociación Internacional de Hispanistas. Birmingham: Universidad de Birmingham. 247-254.
    Moure, José Luis. 2004. “Norma nacional y prescripción. Ventajas y perjuicios de lo tácito”. III Congreso Internacional de la Lengua Española. Rosario. 17 al 20 de noviembre de 2004. Disponible en Internet: http://tinyurl.com/3q5zqod.
    Palomo Olmos, Bienvenido. 2004. Bibliografía de Amado Alonso. Cáceres: Universidad de Extremadura.
    Pedrazuela Fuentes, Mario. 2002-2003. “Amado Alonso y Alonso Zamora al frente del Instituto de Filología de Buenos Aires”. Filología XXXIV-XXXV. 199-215.
    Peñalver Castillo, Manuel. 1995. La escuela de Menéndez Pidal y la historiografía lingüística hispánica: aproximación a su estudio. Almería: Universidad.
    Portolés, José. 1986. Medio siglo de filología española (1896-1952). Positivismo e idealismo. Madrid: Cátedra.
    Lida, María Rosa. 1952. “Amado Alonso”. Ínsula VII: 78. 3 y 11.
    Lois, Élida. 1988. “Filología”. Romanische Forschungen. Frankfurt am Main. 57-67.
    López Sánchez, José María. 2006. Heterodoxos españoles. Madrid: Marcial Pons.
    Narvaja de Arnoux, Elvira. 2003. “Disciplinar desde la lengua. La Gramática Castellana de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña”. Arnoux, Elvira y Ángela Di Tullio (eds.). Homenaje a Ofelia Kovacci. Buenos Aires: EUDEBA. 53-76.
    Narvaja de Arnoux, Elvira y Roberto Bein. 1995-1996. “La valoración de Amado Alonso de la variedad rioplatense del español. Cauce. Revista de Filología y su didáctica 18-19. 183-224.
    Sztrum, Marcelo. 1994. “Literatura y lengua o norma lingüística nacionales en Argentina, y una intervención de Amado Alonso en los años 30”. AA. VV. Actas del XXIX Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Barcelona: Universitat de Barcelona. Tomo II. 1122-1137.
    Toscano y García, Guillermo. 2005a: “Amado Alonso en Argentina: un problema de campo”. Santos, Susana y Jorge Panesi (coords.). Debates actuales. Las teorías críticas de la literatura y la lingüística. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires. S/p.
    Toscano y García, Guillermo. 2005b. “Español y españoles en Argentina. La discusión sobre la lengua nacional vista desde la enseñanza de español”. Cuadernos Cervantes 59/60. 58-64.
    Toscano y García, Guillermo. 2006b. “Como gringo en medio idiomático. Las dos versiones de „El problema argentino de la lengua‟, de Amado Alonso”. Actas del X Congreso Nacional de Lingüística. Salta: Universidad Católica de Salta/Sociedad Argentina de Lingüística. Edición en CD-ROM. S/p.
    Toscano y García, Guillermo. 2007b. “Norma y variación en la enseñanza de español. El surgimiento de la dialectología hispanoamericana en el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires”. Mairal Usón, Ricardo (ed.). Aprendizaje de lenguas, uso del lenguaje y modelación cognitiva: perspectivas aplicadas entre disciplinas. Actas del XXIV Congreso Internacional AESLA, celebrado en Madrid, del 30 de marzo al 1º de abril de 2006. Edición en CD-ROM. S/p.
    Toscano y García, Guillermo. 2009. “Materiales para una historia del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires (1920-1926)”. Revista Internacional de Lingüística Iberoamericana VII: 13. 113-135.
    Toscano y García, Guillermo. 2010. “La investigación lexicográfica en el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires (1923-1927)”. Boletín de la Sociedad Española de Historiografía Lingüística 7. 185-205.
    Weber de Kurlat, Frida. 1975. “Para la historia del Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas „Amado Alonso‟”. AA. VV. Homenaje al Instituto de Filología y Literaturas Hispánicas “Amado Alonso”. Buenos Aires: Artes Gráficas Bartolomé U. Chiesino S.A. 1-11.

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  5. No incluyo, claro, otros trabajos de conjunto, como el número monográfico de la revista Cauce (18-19) al cumplirse cien años del nacimiento de Alonso; o el homenaje de Ínsula, entre textos por el estilo. Tampoco las tesis doctorales que, en la Argentina, están haciéndose en este momento. Como decía, quiero creer que es una errata; ¿será posible que la referencia fuera a Dámaso Alonso?
    Muchos saludos, y felicitaciones por la entrevista (y, en general, por el gran trabajo que hacen en el blog).
    GTyG

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  6. Me alegra mucho la existencia de esta sección de entrevistas. Ánimo y a publicar tantas como sea posible. Recibid mi felicitación y mi apoyo personal, M.Galeote

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